Después de muchos años III

Se puso el abrigo, se colocó cuidadosamente la bufanda, cogió las llaves de la mesilla del recibidor, abrió la puerta y salió al descansillo. Mientras esperaba al ascensor se acabó de abrochar el abrigo, sabía que a sus 72 años coger frío era correr mucho riesgo.

Se miró en el espejo del ascensor mientras bajaba, parecía más joven, aunque su cara llevaba las marcas de todas las experiencias vividas, de todas las emociones sentidas, de muchos años de dormir al raso, y un par de cortes en la mejilla izquierda, de aquel salvaje en Rwanda, que le marcó advirtiéndole que no intentara salvar a ningún otro niño soldado o le cortaría el cuerpo entero y le dejaría tirado para que se lo comieranlas alimañas.

Esa cicatriz también la llevaba en el corazón. De todas las atrocidades que había visto en el mundo, los niños soldado le habían producido un profundo pesar. Ver a niños de siete y ocho años empuñar armas de asalto, violar a mujeres, cortar cuellos como el que se unta la mantequilla en la tostada, casi sin mirar, sin pestañear, mientras su mirada se fijaba en un punto lejano del horizonte, como si su cuerpo y su mente vivieran a años luz de distancia.

“Niños soldado” Este asunto merece una entrada a parte.

Salió a la calle, como cada día a caminar un rato, a sentarse en el parque, dónde admiraba a los niños jugando, riendo, gritando y saltando, que es lo que tienen que hacer. Había visto muchas veces a niños que no podían hacerlo, tenían que trabajar para comer, si no, ellos y sus famílias morían de hambre.

Hacía mucho tiempo que intentaba hablar con los jóvenes, explicarles lo que había visto en sus viajes, explicarles como sonlas cosas en el otro mundo, como juegan los niños de por allí, los que no tienen una nintendo o un plato caliente en la mesa, los que no tienen una cama caliente para dormir. Lo intentaba a menudo, pero la gente le miraba como si estuviera loco o fuese un lunático escapado de algún centro.

No quería mortificar a nadie con las desgracias que ocurrían en el mundo, sólo quería explicarles lo que había visto y vivido, compartirlo con alguien, que los futuros hombres de nuestra sociedad reflexionaran por un momento, que vieran que había otra forma de afrontar la vida, que no todo era ganar dinero, tener un bonito coche, vivir en un precioso chalé, o irse de vacaciones a países exóticos (eso sí, sin salir del hotel para no ver demasiada miseria). Quería que supieran que no hacía falta hacer lo que hizo él, pero que sí se podían hacer muchas cosas para mejorar el mundo en el que una gran parte de la población vivía oprimida y muerta de hambre o de sed, sin medicinas para curar un simple catarro, sin un techo dónde cobijarse, sin tres comidas al día. Pero que a pesar de su situación, ellos también sentían amor, pasión, cariño, alegría, respeto y ganas de vivir.

Estaba convencido que a través de la enseñanza, la disfusión de la cultura, para todos por igual, el mundo sería un sitio mucho mejor. Estaba convencido que si asumíamos que el respeto por la naturaleza era nuestro futuro, esto nos haría capaces de construir una sociedad más fuerte y duradera.

Pequeños valores con grandes significados, poco esfuerzo y mucha recompensa, era fácil,pero nadie sabía lo que había que hacer. Se esforzaba todos los días por decírselo a todos, pero nadie le escuchaba.

Sus hijos, todos los niños que quiso, que enseñó o que ayudó, le habían enseñado a amar sin esperar nada a cambio, sintiéndolo de verdad,  a dar todo lo que tenía, para ser el hombre más rico del mundo, le habían regalado alegría, amor, risas, cariño, sinceridad, inocencia y las ganas de vivir. Le habían hecho un hombre auténtico, una persona de verdad, dispuesta siempre para los demás. Había aprendido a quererse a sí mismo, a apreciarse, a sentirse, a conocerse mejor.

Todo se lo habían dado por estar allí, y ahora, después de muchos años, su corazón estaba lleno de amor, amor que le llegaba de todas partes del mundo, cada vez que alguno de sus niños pensaba en él, le llegaba un rayo de luz que le sacudía el corazón.

Ahora su gran frustación, es que después de muchos años, nadie le quería escuchar. era mayor y estaba cansado, pero su corazón latía con la fuerza de un veinteañero, y no pensaba desisitir hasta el último momento, hasta el último día, hasta el último aliento.

La vida era maravillosa, y entregársela a los demás era lo más increíble que se podía hacer. Vivir en paz con uno mismo y en harmonía con la naturaleza y el entorno, con sabiduría, disfrutar de la gente, de las personas, y sobretodo de los niños, de sus juegos, de su vitalidad, de su amor sin reparos ni condiciones. Vivir, y vivir, no dejar de hacerlo nunca.

A los héroes que entregan su vida, a los héroes que dan y que aportan. A todos los que ponen su granito de arena, y que almenos una vez en la vida han deseado el bien del mundo y de los pueblos que lo habitan, a os que que han pensado en los demás.

Un mundo mejor es posible.

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5 pensamientos en “Después de muchos años III

  1. Estaba inspirado, y me apetecía hablar de un asunto que llevaba tiempo rondándome la cabeza. Es fundamental pensar en los demás, reflexionar sobre la situación de tantísima gente en el mundo.
    Gracias de nuevo amigo.

  2. Pues claro que es posible! A pesar de las voces que quieren paralizarnos haciéndonos creer lo contrario.
    Sabes que este año mis vacaciones de verano las voy a dedicar a colaborar con un a ONG en Nicaragua. Creo que ningún destino podría ofrecerme tanto como estoy segura que voy a recibir de las comunidades con las que colabore. Por supuesto, el diario de viaje empezará hablando de este post.
    Hasta entonces, gracias por la belleza de tus palabras.
    Espero verte muy muy pronto.

  3. La vida de la que estoy lleno, se alimenta día a día de mi entorno, de la gente que me da amor y apoyo y de las ganas de crecer y de ser más y mejor.
    Gracias Rubén, ya te dije que estaba inspirado, y seguí tu consejo, y aquí tienes el resultado. ;D

    Me alegro mucho de tu apuesta por una experiencia de este tipo, estás preparada y vas a aportar mucho donde vayas, pero seguro que recibes mucho más.
    Espero un blog enterito de tu experiencia, y ya que estás, por que no de las anteriores vividas por el mundo.
    Un beso maría, nos vemos prontísimo.

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