Treinta y tantos

Robo el nombre de esta famosa serie, famosa para los que ya tenemos cierta edad, claro, para escribir esta entrada.

A punto de cumplir años y acercándome mucho a los cuarenta, es un buen momento para echar la vista atrás. Pero llegados a este momento, hasta dónde echar la vista atrás, porque esto podría parecer una revisión de mi vida completa, y no quiero que sea eso, eso llegará el día que escriba mis memorias, y todavía queda un poquito para eso, y no será por contenido, si no por la distancia y la madurez que te da la edad y la lejanía de los hechos y las emociones vividas. Por tanto escojo echar la vista atrás hasta mi treinta cumpleaños.

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Sin duda esta ha sido la década del nacimiento de mis do hijas, esto por encima de todo. Un nuevo mundo se ha abierto ante mí. Además la maravilla de vivir las auténticas y verdaderas emociones de los pequeños, ha sido para mí el gran descubrimiento de los últimos diez años.

Han sido los años en que he reencontrado el amor, en que he vuelto a vivir plenamente la maravilla de compartir la vida con la persona que quieres, y además con la que te lo pasas bien.

He vivido momentos fantásticos con mi pareja, viajes, cenas, comidas, risas, lágrimas, enfados, pero sobre todo, la más grande sensación de felicidad y plenitud. Mi pareja y yo hemos descubierto grandes y pequeñas cosas juntos, nos hacemos mayores juntos, maduramos y nos hemos fortalecido. Lo mejor, todos lo que hemos vivido y lo que nos queda por vivir, una vida entera de felicidad.

En esta última década he crecido como profesional, pero sobre todo como persona, mi desarrollo a tomado vientos favorables, y yo he sabido poner mis velas a punto y encararlas bien. Ain duda mi trabajo me ha brindado la oportunidad de aprender muchísimas cosas sobre las personas y las organizaciones. Un máster (MPA) me ha dado unos conocimientos sólidos y una base sobre la que seguir creciendo. Además de conocer a gente fantástica e increíble, sin duda las personas más interesantes que he conocido en los últimos cinco años. Amigos y compañeros que me han potenciado y me han hecho mejor.  

En el ámbito profesional también he conocido a muchas personas, unas más interesantes, otras no tanto, pero de todas he aprendido algo. Pero hay un par de personajes que son cruciales en mi vida, que han trascendido lo profesional y forman parte de mí para siempre.

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En estos últimos diez años he escrito un libro. Un libro muy importante para mí, mi primer libro, y por muchos más que escriba, este siempre será el primero. Le he puesto emoción, mi saber y mi observación de la vida, sobretodo profesional.

He vivido momentos difíciles, algunos realmente duros, pero creo que precisamente esos momentos son los que me han dado una perspectiva que antes no tenía.

He descubierto nueva música, nuevos libros, nuevos cómics, he descubierto el placer dela escritura, sobretodo gracias a mi blog y al libro,la verdad, me he redescubierto a mí mismo y eso es fantástico y emocionante.

He prendido a disfrutar al máximo, he aprendido a vivir con intensidad el más pequeño momento, he aprendido a observar con avidez lo que ocurre a mi alrededor, de todo y de todos he aprendido, poco o mucho, pero me han regalado algo.

Deseo que mis próximos años sean si cabe mejores, deseo que a los que me rodean las cosas les vayan muy bien y sean muy felices, y a los que no me rodean que también la vida les trate bien y les de lo que merecen.

Viva la vida, viva mi vida!!!

 

http://www.youtube.com/watch?v=dvgZkm1xWPE

El cambio

Cuando estás confortablemente estancado, hay que pensar en qué es lo que quieres y cuáles son tus objetivos en tu vida profesional.

El estancamiento es cómodo y no te requiere mucha dedicación ni energía, sólo unas gotitas de resignación y un poco de aguante.

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Realmente, aunque tú no cambies, tu entorno sí lo hace, es cambiante e imprevisible, es incierto. Por tanto tu inmovilidad te deja fuera de sitio al cabo de poco tiempo. Pero sigues teniendo esa placentera sensación de control, y tu sillón caliente y amoldado a tu forma de ser y hacer.

Si queremos ser coherentes y honestos con nosotros mismos, debemos, de vez en cuando, revisar nuestras aspiraciones y nuestros objetivos de desarrollo. Si no estamos en el camino hacía nuestras inquietudes y deseos, debemos realizar un giro y reorientar nuestra carrera profesional, o personal si estuviéramos hablando de eso.

En mi caso y en este momento hablo de mi vida profesional. Durante los diez últimos años he estado trabajando en una organización que me ha regalado muchas piezas vitales para mi desarrollo profesional y personal. Me he formado y desarrollado como formador, como coach, como consultor de RRHH, y he aprendido a gestionar una empresa.

Los conocimientos que he adquirido en estos últimos años son y serán una base sólida para mi futuro desarrollo y mi inminente puesta en marcha de un nuevo proyecto. Sin esas bases, ahora no podría dar el paso que voy a dar. En Ixem Consultores me han dado esto y mucho más.

Pero ahora es el momento de cambiar, salir de mi zona de confort, y afrontar nuevos retos y nuevas expectativas. Como siempre que abordamos un cambio, existen riesgos, pero lo que se gana es mucho.

Nuevos horizontes, distintos compañeros de viaje, y todo un mundo de cosas por aprender. Por mi forma de ser, esto me motiva y me fascina. Arrancar un nuevo proyecto siempre me pone las pilas y me remueve las entrañas.

No abandono mi proyecto con Ixem, siempre será como mi casa, pero mis energías ya no estarán centradas allí, estarán repartidas en varios frentes.

Gana la Resiliencia

Ahora que termina la feria del libro de Madrid quiero compartir una de las experiencias más interesantes de los últimos años.

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La experiencia empieza por la decisión de escribir un libro. Siempre me ha gustado escribir, pero nunca me había planteado la posibilidad de llegar a publicar uno. Supongo que a todos los que nos gusta escribir, nos encantaría que nos publicasen un libro, o más de uno, en realidad.

Pues yo he tenido la suerte de poder publicar uno, y todo gracias a mi estimado amigo Rubén Turienzo. Él me propuso escribir juntos un libro, sobre equipos, y Resiliencia. Y sin más nos pusimos a ello; mucha gente nos ha preguntado por las dificultades de escribir entre dos un texto homogéneo y con una misma estructura, pero la verdad es que una vez cogido el ritmo, la dificultad se desvaneció. Al principio, es verdad, tuvimos que ajustar y coordinar nuestros estilos. Al ser la primera parte una novela, esto entrañaba cierta dificultad, porque en el caso de la parte final del libro, que es un ensayo, la cosa se simplificó bastante. Así que simplemente empezamos a escribir, y cuando uno acababa, se lo pasaba al otro, y este leía lo que ya estaba escrito y seguía el hilo argumental y la estructura. A pesar de todo, previamente tuvimos que definir y acordar el objetivo del libro, y los objetivos intermedios, como en el trabajo en equipo, uno de los temas que tratamos en nuestro libro. 

 

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La Resiliencia es, según nos dice la física, la capacidad de los cuerpos de recuperar su estado original tras sufrir una deformación. Este concepto ha ido ganando terreno en los últimos años y ahora es uno de los secretos del éxito personal y de cualquier organización.

Superar las situaciones adversas saliendo fortalecido de ellas es la clave que se esconde en Gana la resiliencia.

Como decía antes la primera parte del libro es una aventura novelada en la que el protagonista, Markus Mark, recibe el encargo de dirigir al equipo de su empresa en la regata anual. Mark se enfrenta a un grupo desmotivado, carente de confianza y enfrentado, al que tiene que convertir en un equipo resiliente para lograr su misión.

Su aventura nos enseñará a trabajar y fortalecer conceptos como optimismo, motivación, superación y confianza, elementos clave para crear equipos de trabajo eficaces y en los que los trabajadores den lo mejor de sí mismos.

Aquí os dejo los primeros párrafos del libro, animaros y compradlo, os resultará ameno y muy útil y sobretodo fácil de comprender.

 

1. El astillero

O de por qué fomentar el optimismo.

«El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa».

Anónimo

Me llamo Markus Mark. Un nombre curioso, lo sé. Nací hace treinta y pocos años en la ciudad más bonita de Europa. Mi ocupación principal consiste en vivir la vida a mi manera y disfrutar de la gente que me hace feliz. Algo que resulta bastante más fácil de escribir que el hecho en sí de llevarlo a cabo.

¿Por qué nos empeñamos en hacer la vida tan difícil?

Me gano la vida asesorando a empresas sobre cómo optimizar sus recursos y gestionar mejor su potencial humano. Un área denominada gestión y desarrollo del talento.

Explicar cómo he llegado a trabajar en este sector o incorporar datos sobre mi experiencia pasada sería muy aburrido y tengo mucho que contar. Lo resumiré en algo simple. Un día se plantó ante mí la posibilidad de trabajar en algo que me hiciese llegar feliz a casa por las noches y además si con eso podía ayudar a otras personas a vivir mejor, la decisión estaba clara, ¿no?

Siempre me he tomado la existencia con sentido del humor. Mi vida personal parece un guión de cualquier late night show. He vivido anécdotas con las se podrían escribir cientos de monólogos del club de la comedia y es que, cuando siempre ves la vida de manera positiva, es lo que suele suceder. Te expones a vivir situaciones mucho más agradables y divertidas.

Laboralmente, intento seguir siempre con el mismo planteamiento. Horarios interminables, reuniones eternas y largos informes que redactar han convertido a la oficina en el lugar en el que pasamos más tiempo de nuestra vida. ¿No sería mejor si decidiésemos disfrutar un poco más y tomarnos las cosas con sentido del humor y resiliencia?

El humor es un potente catalizador capaz de crear ambientes más relajados y favorecedores para la solución de problemas y el establecimiento de unas relaciones más fluidas.

El sentido del humor hace de polea y nos ayuda a soportar la excesiva carga de trabajo, nos protege contra el estrés, es una excelente medicina y una extraordinaria terapia. Contribuye a reducir la tensión, ansiedad y, por supuesto, la depresión.

No debemos asociar tener sentido del humor con ser el graciosillo de turno. Ir contando chistes a todas horas o imitando a nuestro cómico favorito por los despachos sólo reflejará que no tenemos otra cosa mejor que hacer. Y créeme, a tus jefes eso no les hará ni pizca de gracia.

Pues bien este el inicio, mucho más en el interior. Os lo recomiendo.

En la feria del libro he tenido la oportunidad de conocer a personas de todo tipo, escritores, políticos, y gente de la calle. Siempre es interesante conversar con la gente que tiene inquietudes y desea conocer más, la feria es un sitio ideal para eso.

Es mi primera experiencia como escritor en la feria, y espero poder repetir. Ha sido bonito vivir esos momentos y compartir con la gente instantes de conversación y charla. Volveré, seguro.

Pau Sala

Ottis Redding

Otis Redding cantante de soul nacido en Georgia en septiembre de 1941 y muerto en un accidente aéreo en Madison, Wisconsin, el 10 de diciembre de 1967.
Se le apodó como “King Of Soul”

Murió a los 26, habiendo interpretado con un estilo muy personal, temas propios y de otros, como la famosa interpretación del afamado Satisfaction de los Rolling Stones.

Aquí os dejo algunas de sus perlas. Disfrutad de una voz impresionante, capaz de lo más suave y lo más slavaje.

Sentimiento y pasión, Soul en definitiva.

La pobre política

¿A que se están dedicando nuestros políticos en campaña por las elecciones europeas?
No hago más que oir que en Europa se deciden asuntos fundamentales de nuestro futuro como integrantes de la gran comunidad que es Europa, pero en esta campaña electoral, no oigo casi nada al respecto. ¿Realmente les importa Europa, o simplemente es una batalla de PSOE y PP?
Creo en la política, pero la información que me llega en esta campaña, no es la que yo esperaba. A lo mejor escucho y miro dónde no debo, pero no percibo talante político por ningún lado.
Lo que si tengo muy claro, es que la ciudadanía no está muy por la labor de votar en estas “intrascendentes” elecciones. Intrascendentes, porque así me da la impresión que se plantean en el seno de nuestros partidos políticos, pero no lo son, son fundamentales para nuestro avance y desarrollo en Europa.
Querría que alguno de los políticos que se presentan dirigieran sus esfuerzo en complacer al pueblo y explicarnos en qué consiste esto de estar en Europa, y en qué nos afecta a nuestro día a día.
A pesar de lo dicho, alguno de los políticos que se presentan, hace el esfuerzo de transmitir a la ciudadanía las esencias de estas elecciones, como J.F. López Aguilar, un hombre tranquilo y centrado, sensato y cabal, que a mí me da muy buenas sensaciones. Pero a este hombre le han dejado solo en su partido, algunos de sus compañeros de equipo se dedican a repartir mamporros y a no centrar el punto.
Qué decir del Sr. Mayor Oreja, después de sus declaraciones respecto a aquel pequeño asunto, para mñi se ha quedado fuera de juego, no vale para esto. Europa es moderna, democrática y evolucionada, los derechos sociales son la columna vertebral del desarrollo de una Europa unida y avanzada.
¿Qué hacemos con estos tipos?
¿Qué hacemos con nuestros políticos?
¿Borramos todo y empezamos de nuevo?

Un humor peculiar

Para empezar el puente, dejo una entrada ligera y sin ninguna pretensión de profundidad ni de grandes experiencias.
Unas simple risas.
Hace mucho tiempo me enganché a un programa de humor peculiar. Se emitía en el Paramount Comedy una vez al mes, y en poco tiempo enganchó a una legión de fans, en los que me incluyo.
Es un humor peculiar, o te encanta o lo desprecias. Sin más y sin menos, sencillo, llano, de “Albacete” dicen los protagonistas. En sus innumerables imitaciones, todas con el mismo acento albaceteño, sin esfuerzo alguno por parecerse al imitado, destacan unas cuantas, pero hay dos que les tengo especial cariño.

Sé que está muy visto, pero disfrutad de los detalles.

El juicio

Hoy empezaba el juicio al animal que tuvo a su hija encerrada en el sótano durante 25 años, por lo que he podido escuchar en las notícias, el hombre reconoce alguno de los cargos que se le imputan.
Reproduzco una entrada mía de cuando salió la notícia. No puedo añadir mucho más, simplemente que sigue pareciendo icreíble que un ser humano sea capaz de tremenda atrocidad.

Este mediodía, mientras comía algo rápido en la oficina, he leído una notícia terrible.

Notícia

Mi entendimiento no puede alcanzar a comprender que un ser humano actue de esta forma. Creo que ni los animales más salvajes harían una cosa así, tan cruel y enfermizo.
Un hombre, austríaco, jubilado, de 73 años, ingeniero y empresario ha cometido una terrible atrocidad.
El hombre, aparentemente normal, casado, con dos hijos, una niña y un niño.
Un día, cuando su hija tenía once años, la encierra, la esposa y la viola.
Así durante 25 años.
Esta pobre criatura ha tenido 7 hijos con su padre. Ha sobrevivido con ellos en un zulo a dos metros bajo tierra, sin luz natural, con un aparato que renovaba el aire.
Así durante 25 años.
Hace doce años tuvo gemelos, y uno nació muerto, el abuelo y padre a la vez del recién nacido, lo incineró en el jardín de su casa, como el que quema un poco de hojarasca seca para sanear el jardín.
Así durante 25 años.
Resulta que el zulo tenía cocina, y televisión.
Así durante 25 años.
Que tipo de salvaje, inhumano y hijo de puta hace una cosa así, así durante 25 años. Que padre es capaz de violar a su hija, tener siete hijos con ella y mantenerles encerrados en un zulo bajo tierra, así durante 25 años. Que pasa por la cabeza de un cabrón de este calibre.

Tantas veces se oye, o leo que un padre ha violado a su hija. No puedo entender que ocurre, no puedo comprender que está pasando. Maldad y crueldad con los seres más indefensos, los niños. Terrible y intolerable.
Cuando asisto a este tipo de atrocidades, lloro de tristeza, pienso en qué habrá pasado esa criatura, esa niña, esa inocente vida que empieza un camino, la vida que debería ser de juego, felicidad, descubrimiento y inocencia.
Simplemente desprecio a todos los seres que son capaces de esta crueldad intolerable, odio a esta gentuza deplorable, no sé cómo pueden vivir aquí, en nuestro mundo. Fuera de aquí.
Así durante 25 años fue este ser.

Terrible, sin duda.

¿Reconoceremos el talento en un contexto inesperado?

A continuación os dejo una pequeña historia que me hizo llegar mi querida compañera de clase Montse.

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero.
Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach.
Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos. Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino. Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha. En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo.
No hubo aplausos, ni reconocimientos. Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell había llenado un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

En este interesante experimento, además de lo comentado, podemos notar algunas cosas más.
Cuando estamos en la calle, en el metro, en el autobús, incluso cuando vamos en ele coche, no observamos lo que sucede a nuestro alrededor, no ponemos nuestros sentidos en percibir el entorno. Nos dejamos escapar muchas cosas y perdemos ooportunidades de disfrutar de peuqeñas cosas muy bellas.
Muchas veces me ha sucedido que habiendo pasado muchas veces por una calle, de repente alzo la vista y descubro maravillosos edificios, fachadas decoradas, presiosos balcones, ventanas de colores, o una cosa a la que me aficionado últimamente, a ver los techos de las pisos desde la calle, es incríble ver las lámparas, la decoración que tienen muchos de ellos.
Cuando voy con el coche también me sucede algo parecido. De repente descubro paisajes nuevos en lugares por los que he pasado muchas veces.

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Es muy satisfactorio descubrir, observar, sentir lo que nos envuelve, lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo único que hay que hacer es poner los sentidos en lo que vivimos y hacemos todos los días, sentir un poco más nuestro entorno, vivirlo desde un nuevo punto de vista.
Probadlo, veréis que bueno.

Después de muchos años III

Se puso el abrigo, se colocó cuidadosamente la bufanda, cogió las llaves de la mesilla del recibidor, abrió la puerta y salió al descansillo. Mientras esperaba al ascensor se acabó de abrochar el abrigo, sabía que a sus 72 años coger frío era correr mucho riesgo.

Se miró en el espejo del ascensor mientras bajaba, parecía más joven, aunque su cara llevaba las marcas de todas las experiencias vividas, de todas las emociones sentidas, de muchos años de dormir al raso, y un par de cortes en la mejilla izquierda, de aquel salvaje en Rwanda, que le marcó advirtiéndole que no intentara salvar a ningún otro niño soldado o le cortaría el cuerpo entero y le dejaría tirado para que se lo comieranlas alimañas.

Esa cicatriz también la llevaba en el corazón. De todas las atrocidades que había visto en el mundo, los niños soldado le habían producido un profundo pesar. Ver a niños de siete y ocho años empuñar armas de asalto, violar a mujeres, cortar cuellos como el que se unta la mantequilla en la tostada, casi sin mirar, sin pestañear, mientras su mirada se fijaba en un punto lejano del horizonte, como si su cuerpo y su mente vivieran a años luz de distancia.

“Niños soldado” Este asunto merece una entrada a parte.

Salió a la calle, como cada día a caminar un rato, a sentarse en el parque, dónde admiraba a los niños jugando, riendo, gritando y saltando, que es lo que tienen que hacer. Había visto muchas veces a niños que no podían hacerlo, tenían que trabajar para comer, si no, ellos y sus famílias morían de hambre.

Hacía mucho tiempo que intentaba hablar con los jóvenes, explicarles lo que había visto en sus viajes, explicarles como sonlas cosas en el otro mundo, como juegan los niños de por allí, los que no tienen una nintendo o un plato caliente en la mesa, los que no tienen una cama caliente para dormir. Lo intentaba a menudo, pero la gente le miraba como si estuviera loco o fuese un lunático escapado de algún centro.

No quería mortificar a nadie con las desgracias que ocurrían en el mundo, sólo quería explicarles lo que había visto y vivido, compartirlo con alguien, que los futuros hombres de nuestra sociedad reflexionaran por un momento, que vieran que había otra forma de afrontar la vida, que no todo era ganar dinero, tener un bonito coche, vivir en un precioso chalé, o irse de vacaciones a países exóticos (eso sí, sin salir del hotel para no ver demasiada miseria). Quería que supieran que no hacía falta hacer lo que hizo él, pero que sí se podían hacer muchas cosas para mejorar el mundo en el que una gran parte de la población vivía oprimida y muerta de hambre o de sed, sin medicinas para curar un simple catarro, sin un techo dónde cobijarse, sin tres comidas al día. Pero que a pesar de su situación, ellos también sentían amor, pasión, cariño, alegría, respeto y ganas de vivir.

Estaba convencido que a través de la enseñanza, la disfusión de la cultura, para todos por igual, el mundo sería un sitio mucho mejor. Estaba convencido que si asumíamos que el respeto por la naturaleza era nuestro futuro, esto nos haría capaces de construir una sociedad más fuerte y duradera.

Pequeños valores con grandes significados, poco esfuerzo y mucha recompensa, era fácil,pero nadie sabía lo que había que hacer. Se esforzaba todos los días por decírselo a todos, pero nadie le escuchaba.

Sus hijos, todos los niños que quiso, que enseñó o que ayudó, le habían enseñado a amar sin esperar nada a cambio, sintiéndolo de verdad,  a dar todo lo que tenía, para ser el hombre más rico del mundo, le habían regalado alegría, amor, risas, cariño, sinceridad, inocencia y las ganas de vivir. Le habían hecho un hombre auténtico, una persona de verdad, dispuesta siempre para los demás. Había aprendido a quererse a sí mismo, a apreciarse, a sentirse, a conocerse mejor.

Todo se lo habían dado por estar allí, y ahora, después de muchos años, su corazón estaba lleno de amor, amor que le llegaba de todas partes del mundo, cada vez que alguno de sus niños pensaba en él, le llegaba un rayo de luz que le sacudía el corazón.

Ahora su gran frustación, es que después de muchos años, nadie le quería escuchar. era mayor y estaba cansado, pero su corazón latía con la fuerza de un veinteañero, y no pensaba desisitir hasta el último momento, hasta el último día, hasta el último aliento.

La vida era maravillosa, y entregársela a los demás era lo más increíble que se podía hacer. Vivir en paz con uno mismo y en harmonía con la naturaleza y el entorno, con sabiduría, disfrutar de la gente, de las personas, y sobretodo de los niños, de sus juegos, de su vitalidad, de su amor sin reparos ni condiciones. Vivir, y vivir, no dejar de hacerlo nunca.

A los héroes que entregan su vida, a los héroes que dan y que aportan. A todos los que ponen su granito de arena, y que almenos una vez en la vida han deseado el bien del mundo y de los pueblos que lo habitan, a os que que han pensado en los demás.

Un mundo mejor es posible.

Después de muchos años I

Se puso el abrigo, se colocó cuidadosamente la bufanda, cogió las llaves de la mesilla del recibidor, abrió la puerta y salió al descansillo. Mientras esperaba al ascensor se acabó de abrochar el abrigo, sabía que a sus 72 años coger frío era correr mucho riesgo.

Ahora era un riesgo, pero hace muchos años durante sus innumerables aventuras por el mundo, el intenso frío simplemente formaba parte de la aventura, al igual que el sofocante calor, la  incomoda llúvia, la preciosa nieve, o el temible hielo.

Tenía 37 años, y un día se levantó de la cama, y dijo basta. No quería más esa vida oscura y gris, monótona y sin satisfacciones, insulsa, sin emoción. Un trabajo aburrido y la obligación de pagar la hipoteca era lo único que le mantenía en su situación. Sin más aquella mañana no fue a trabajar, llamó para decir que no estaba dispuesto, y al otro lado del teléfono nadie preguntó, a qué no estaba dispuesto, simplemente le dijeron que no olvidara pedir el parte médico que justificara su estado. Se rió a carcajada limpia, tenía que haber probado a decir que había muerto, a ver que respondía la voz al otro lado del teléfono. Después de un buen rato de pensar en la situación que acaba de protagonizar, encendió el ordenador y buscó en google: ONG. Pasó toda la mañana y parte de la tarde leyendo e indagando en las páginas del listado de organizaciones que le había dado el buscador. Hizo una selección y guardó las organizaciones que mejor le parecieron en los favoritos. El resto de la tarde la dedicó a pasear por el parque, y a observar y escuchar lo que ocurría a su alrededor. estuvo hasta muy tarde sentado en un banco viendo a la gente ir y venir.

Cuando entró en casa, se paró en el recibidor unos minutos, respiró profundamente y se fijó en el egradable olor que habían dejado las barritas de incienso que estuvo quemando todo el día, casi inconscientemente. El olor era fuerte, penetrante, pero nada desagradable, le daba una calidez a su hogar que no había sentido nunca hasta ahora, a pesar de haber encendido muchas veces esas barritas.

Se sentó en el sofá, y al coger el mando de la tele, se dió cuenta de que no le apetecía nada verla, era una rutina, pero hoy habían cambiado muchas cosas. Se levantó y encendió el equipo de música. Seleccionó un cd, buscaba algo inspirador y un poco salvaje. Lo encontró, sacó el pequeño disco brillante de su envoltorio de plástico, lo limpió con su camiseta y lo introdujo en la bandeja. Lo puso en marcha y apagó casi todas las luces, encendió otra barrita aromática, y se sentó en el suelo. Cuando escuchó el tema “Black hole sun”, recordó el vídeo, lo había visto muchas veces y siempre le había hecho mucha gracia el elenco de personajes estrafalarios. Ahora al recordarlo, le parecía un poco bestia, y bastante triste, en el fondo era una crítica a un tipo de sociedad que él conocía muy bien.

Cuando acabó de escuchar el disco, estuvo mucho rato en silencio, escuchando los ruídos de la calle, luego se levantó y se fue a la cama, sin mirar la hora, sin ponerse el despertador. Algo había empezado a cambiar.

A la mañana siguiente se levantó antes de que saliera el sol, desayunó tranquilamentey se sentó en la mesa de su escritorio. Estuvo llamando a las organizaciones para informarse de cuál era su labor, qué hacían y dónde lo hacían. Pidió cita en tres de ellas para aquel mismo día.

Continuará …

Capacidad de extinción

Ayer por la noche, estaba viendo en la televisión uno de mis programas favoritos Desafío Extremo, en Cuatro. Este programa aborda en cada capítulo una aventura distinta y retadora. Jesús Calleja es el aventurero que capitanea el equipo de personas que se enfrenta a los desafíos. Desde la ascensión al Everest, a la inmersión entre tiburones blancos en Sudáfrica, pasando por el Kilimanjaro, el Polo Norte, o el Rally de los faraones entre otros muchos viajes.

El programa me encanta por varias cosas, pero sobre todo por el contenido aventurero y explorador.

De joven pensé muchas veces en echarme la mochila a la espalda y dedicarme a recorrer el mundo, subir a las montañas más altas, bucear en los mares más remotos, cruzar el desierto o llegar hasta los polos en un trineo tirado por Huskies, al final el acomodo, la poca fe en mí y las circunstancias personales me impidieron realizar el que ha sido mi gran sueño. Mi madre lo definió más ampliamente, ella decía que lo mío era hacer el bohémio por el mundo.

El programa además tiene una serie de características que lo hacen muy atractivo. La duración del capítulo, unos 45/50 minutos. El descubrimiento de nuevos lugares. El enfoque del aventurero, muy humano y auténtico, este tipo, come, para para “ir al baño” (no suele haber baños, claro) incluso se lamenta de los madrugones “con lo calentito que se está en el saco de dormir, y ahora tengo que salir fuera de la tienda con -20º”, no sólo culmina grandes cumbres, plantea la aventura como ser humano que esAdemás Jesús Calleja es un hombre muy concienciado y en armonía con la naturaleza y el entorno en el que se mueve. Y denuncia constantemente la intrusión y la destrucción salvaje del hombre del entorno natural.

En el capítulo de ayer, intentaba bucear fuera de la jaula de protección con el Gran Tiburón Blanco en las costas de Sudáfrica. La verdad es que es impresionante ver a este portento de la naturaleza moverse en el agua. Un cazador nato, con casi todos sus sentidos dedicados a la caza de la presa. Un animal capaz de cambiar de estrategia de ataque sobre la marcha, según se mueva su presa. Su presa favorita, los leones marinos y las focas.

Un animal mítico, uno de los grandes depredadores del planeta.

Todos conocemos alguna de las películas o historias que han encumbrado a este formidable depredador hasta lo más alto de la cadena alimenticia. Además de sembrar el terror entre los bañistas de las costas que habita, y alguna que otra más. Quién no se ha mosqueado al ver una sombra debajo de él mientras nada plácidamente en la playa.

Pues a pesar del mito del gran depredador de seres humanos, el Gran  Blanco, mata una media de 5 hombres al año. Increíble pero cierto. Los tiburones en general, no suelen atacar a los seres humanos, a no ser que se cumplan una serie de circunstancias, o incosnciencias por parte del hombre, como bañarse con unas aletas en una zona de tiburones, y chapotear como si de una pequeño león marino o una cría de foca se tratara. Los tiburones suelen huir de nuestra presencia, pero claro, el Gran Blanco no huye ante nadie, y si se lo ponemos fácil, pues nos puede dar un buen bocado.

“A pesar de que extrañamente puede ser visto en áreas costeras, a menudo se topa con botes de pesca y buceo y es conocido por su curiosidad: el tiburón blanco alza a menudo su cabeza sobre el agua y, lo más preocupante para los humanos que estén en el agua, explora con mordiscos los objetos que no le son familiares. Muchos biólogos de tiburones creen que los ataques a humanos son el resultado de una conducta exploratoria, que puede ser fácilmente fatal gracias a lo increíblemente afilados que están sus dientes y a la fuerza de su mandíbula. Los tiburones blancos son responsables del mayor número de ataques fatales a humanos, particularmente entre surfistas y buzos”

Fuente: Discovery.com

En contra de esto, tenemos la cifra de Tiburones muertos por el hombre, el verdadero gran depredador del planeta.

"El gran depredador"

 

Son más de 100.000 ejemplares muerto por el hombre. La gran mayoría para cortar la aleta y cocinar la famosa y afrodisíaca “sopa de aleta de tiburón”, además del coleccionismo de dientes y mandíbulas.

Muchas especies de tiburones están en peligro de extinción. Entre ellas esta gran maravilla de la naturaleza que es el Gran Tiburón Blanco.

Como en muchos otros casos, el hombre tiene una capacidad infinita de extinguir especies en todos los medios, no tenemos fin. Cualquier cosa a la que le tenemos miedo o nos molesta para nuestros fines, construcción, ocio, …, acabamos con ella, muchas veces sin saberlo, pero muchas otras, muy conscientemente.

 No nos preocupamos de saber cuál es el entorno dónde estamos, quién o qué lo habita y el impacto de nuestra forma de vida en su habitat o ecosistema.

Formamos parte de la naturaleza, y debemos vivir en armonía con ella y con todos los seres vivos que comparten con nosotros esta maravilla que es nuestro planeta.

A pesar de mi pasión por el buceo, esta es una de las cosas que actualmente no me planteo hacer.

Soluciones a la "desaceleración"

Esta semana el presidente del gobierno nos dará las claves de las actuaciones de su ejecutivo para frenar esta “desaceleración moderada”. Lo que han hecho y lo que van a hacer.
Sigo convencido de la incapacidad de los políticos que tenemos para afrontar una situación como la actual.
Digo “incapacidad” por no decir “incapacidad voluntaria con mala leche” y poca visión de futuro. Las legislaturas duran cuatro años, y eso es lo que les preocupa realmente a los brillantes políticos que gobiernan y han gobernado este país.
Una situación de crisis económica como esta era difícil de prever, me lo puedo creer. Pero hace ya un par de añitos que el precio del barril sube y sube, hace unos cuantos añitos más que los malvados y confabuladores advierten del posible pinchazo de la “burbuja inmobiliaria”, da igual el nombre que le pongamos.
El caso es que había unos cuantos, y no pocos que se estaban forrando a costa de subir y subir los precios de la vivienda. No vale decir que como se vendían, pues subíamos los precios, sin más razonamiento ni análisis de las causas reales de la posibilidad de asumir por parte del mercado tal cantidad de productos terminados.
Los malos de la película no son ni los bancos, ni los constructores, ni los promotores, son un poco todos. Cada uno ha puesto su granito de arena.
No es cuestión en un mercado libre y moderno practicar el intervencionismo desde el gobierno de turno, pero sí había que haber analizado el asunto y tomar medidas a pequeña y gran escala.
Medidas no contra la construcción, si no en otro sentido. No vas a limitar un crecimiento tan importante, pero tampoco regales posibilidades dejando de lado los demás sectores que vertebran la economía del país.
¿Hacía falta recalificar tanto?
¿Centramos nuestra economía en el ladrillo?
¿Nos olvidamos del turismo?
¿Para qué nos vamos a preocupar de que la agricultura funcione? con subvencionarla es suficiente.
No sé, creo que son preguntas que un gobierno debe hacerse cuando las cosas van tan bien.
Es tarde hacerse estas preguntas ahora, ahora toca cerrar el grifo y ajustarse el cinturón.
No sé cuáles serán las medidas del gobierno, pero como tengan la misma brillantez y magnitud que las tomadas por Esperanza Aguirre la semana pasada, la cosa va a ser de morirse, y no de la risa precisamente.
Pienso que el ciudadano de a pié va a sufrir esta crisis con más severidad de la que nos quiere dejar ver el gobierno.
Tener una hipoteca es estar condenado a pasarlas canutas un par de añitos, con suerte. Eso los que las puedan pagar y no de declaren en bancarrota. Pienso en los que apretándose el cinturón apuntaron a una cuota bastante ajustada a sus ingresos y ahora no pueden pasar un agujero más al cinturón, y qué hacen. De acuerdo, no habría que apurar tanto en los cálculos de la economía familiar, pero todo iba bien, y apuntaba buenos tiempos, ¿o no?
Miles de casos de gente que han utilizado la hipoteca para vivir mejor, tener más y ser igual que sus vecinos los de las zonas pudientes de la ciudad. ¿Y ahora que hacen? Ahora, ya poco, antes a lo mejor alguien tenía que haberles preguntado si podrían pagar tanto si las cosas iban mal, al menos haber hecho la reflexión.
Distinto son los casos excepcionales, de gente que habiendo hecho su buena previsión, simplemente no han podido controlar otras circunstancias.
Por ejemplo, pensemos en una pareja joven, se rascan el bolsillo y dan una entrada para una casa de nueva construcción, hacen sus cálculos y todo se ajusta, incluso tienen margen para llevar una vida cómoda y ociosa, como corresponde a nuestra edad. Bien, pues un par de años después de haber abonado religiosamente sus cuotas, de haber esperado con ilusión, de haber estado pagando además de las cuotas el alquiler de un pisito, pues uno de los dos desaparece de la ecuación. ¿Y ahora qué?
El que se queda, tiene que poner a la venta su ex-futuro-hogar, y resulta que no es el único piso que está a la venta, además se venden muy mal, en tiempo y precio. El mercado está copado.
Y tantas variaciones sobre el tema como se nos ocurran, no todo el mundo es un loco que no calculó lo que podía pasar si le subían medio puntito el Euribor, aunque hay unos cuantos que rozan el encierro psiquiátrico.
No tengo muchas esperanzas en una serie de medidas de un gobierno que no ha sido capaz de reconocer algo más que una desaceleración, que ha regalado 400 euros a todo el mundo, bueno en realidad no, pero ese es otro tema, como medida electoralista. Hoy en día 400 euros no sacan a nadie de pobre y en cambio sí vacían las arcas del estado.
No creo en la eficacia de unas medidas de alguien que ha negado la realidad tanto tiempo en vez de ponerse en marcha y dedicar sus fuerzas y energías a la solución.
No nos queda otra que sobrevivir a ésta como hemos hecho siempre, con austeridad y sin alarmismos, con cabeza y trabajo. Suerte que el estado al final depende de lo que haga el pueblo, y no tanto el pueblo de lo que hagan ellos.