No esperes …

Eso me dijo un buen amigo hace pocos días, no esperes que nadie te soluciones la vida. Sin duda, llevo mucho tiempo en esa convicción, en ese planteamiento de vida, pero de vez en cuando necesito el cariño, el apoyo y tener la sensación de no estar solo.

Hace ya unos años decidí que yo guiaría mi vida, tomaría mis decisiones y llevaría a cabo mis planes y objetivos, sin esperar nada de nadie. Con el tiempo me he dado cuenta de mi error. Está bien ser firme en tus planteamientos y tirar para adelante para conseguir tus objetivos, pero yo, como ser relacional que me manifiesto, necesito a los demás.

Necesito que mi entrono también sea comprensivo conmigo, que no condescendiente. Necesito que alguien de vez en cuando me eche un cable y me diga que no desespere, que todo llega cuando uno se lo trabaja. Necesito que alguien esté a mi lado por tener su calor y su aliento.

Necesito saber que no soy el único que se siente así.

Así me siento de humano, de vulnerable y de necesitado de mi entorno. Y en algunos momentos me pareció debilidad y flojera, pero no es así.

Gracias por estar ahí. Gracias por empujarme, por prestarme el hombro, o por simplemente regalarme un abrazo.

Sigo adelante, rumbo fijo y a pesar del viento en contra, llegaré a mi destino.

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